Estabas al borde del puente, una noche..
parecía verano, pero era invierno en mi corazón.
Mis manos estaban vestidas con la fortuna
de quien deja ir y es dejado.
Mi pecho estaba disfrazado,
y mi boca solamente podía murmurar quejas.
Mi mente.. que parecía estar alejándose,
me repetía que había un hermoso lugar..
que de hecho no era real..
donde podría desnudar mis ojos..
correr en medio de la ciudad
sin querer llegar al otro lado..
sólo correr..
sólo dejarnos el amor para otro día..
y la noche para nuestros besos.
No es conveniente discutir, las improbabilidades
del amor en algunos sitios.
No es probable, descifrar los actos
de una persona ambigua..
en la cama.
ni en la noche..
ni varios meses después.
Pero en los sueños..
en los sueños no hay reglas..
En los sueños no hay reclamos,
ni etiquetas..
Sólo sucede.. sólo nos vemos..
estamos juntos..
nos apretamos el uno contra el otro.
Sentimos el bendito calor de nuestros cuerpos.
Sentimos sed de seguir soñando..
La noche siguiente..
nos volvemos a ver.
Nos volvemos a sonrreír..
con esa mañosa sonrisa, de quien en el fondo sabe
que lo que sucede en los sueños,
se queda en el cuerpo...
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