29.7.10

la tarde del gato a la hora del café sin su perro.

Cuando hube querido acercarme a tu rostro perruno
me arrecosté sobre mis bigotes,
y entre la verde hierba que crecía afuera de mi casita,
observé en el cielo mi pecho.
Supuse que debía entender algún día,
sobre corazones que se rompen y no se pueden surcir.
Sobre las palabras que se dicen para no lastimar
o sobre los recuerdos que un día
llegan desde el pecho bombeados
violentamente hacia el ego.
Esa soy yo.
Soy ego.

soy un corazón que se ama demasiado.
Y que en realidad es ridículamente caprichoso.

Cuando tomé el barco de vuelta a mi tierra,
tuve la oportunidad de mirar entre la gente,
un corazón muy rojo,
que venía desangrándose por el camino..
y llamé tu nombre
que en realidad era tu forma.
Y había tanta sangre
tanta tanta sangre.

Que acepté que era infalible el amor,
antes de morir,
antes de nacer
y antes de amar de nuevo.